| Chartres, capital
de la luz y del perfume.
Ubicada a una hora de París,
cerca de los castillos del Loire, la ciudad de Chartres
se conoce esencialmente por su Catedral inscrita en
el patrimonio mundial de la UNESCO.
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Al principio del siglo XIII, un gran impulso de fe permitió
reconstruir la catedral Notre Dame de Chartres, sobre
las fundaciones de edificios más antiguos, en
menos de un cuarto de siglo.
No se conoce el nombre de los maestros de obra que se
sucedieron en la obra, pero el resultado es de una notable
coherencia. Es el primer edificio construido en el estilo
gótico clásico. Reims, Amiens, Beauvais…
reanudarán la misma estructura pero aligerándola
y construyendo aún más alto.
Su programa iconográfico se ha previsto tal como
se había concebido por los teólogos de
los siglos 12 y 13. Así la catedral presente
9 portales esculpidos, únicos en Francia y 2600
m2 de vidrieras. Es una verdadera enciclopedia de piedra,
hecha para instruir a los cristianos.
Expresión de la teología y de la espiritualidad,
estas imágenes transmiten una enseñanza
y una palabra de fe y de vida: "el pensamiento
mismo de la Edad media hecho visible, hacer visible
lo invisible" escribió Emile Mâle.
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En Chartres el color azul es
dominante, pero es sobre todo el azul de la vidriera
de Notre Dame de la Belle Verrière la que atrae
a los visitantes de todo el mundo. Este azul luminoso
se obtenía coloreando la pasta de vidrio con
óxido de cobalto. A continuación, otro
azules, menos costosos suplantarán este azul
del siglo XII.
Esplendor medieval, la catedral
resplandece, captando todas las miradas. A la sombra
de sus arbotantes late el corazón del casco antiguo
de la ciudad. Calles y callejuelas caprichosas con nombres
sabrosos, bordeadas de casas antiguas con piñón,
escaleras que descienden hacia la ciudad baja que se
refleja en las aguas del Eure ….
Efervescencia en torno a los puestos
del mercado, encanto de un pequeño puente corcovado
que atraviesa el río, elegancia de una fachada,
resplandor de las vidrieras de una antigua iglesia,
riqueza de los museos con 1000 tesoros, magia de un
concierto que entusiasma la ciudad, pasión de
un artesano de arte, frescor de una terraza cerca de
un molino de agua…
A Chartres le gusta que se la
sorprenda...
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