| 
Si el nombre de Chartres
es conocido internacionalmente, esto se debe sin
ninguna duda a su Catedral, de la que se comenta
ser el monumento medieval más completo
y más valioso conservado en Europa.
Por lo tanto, la ciudad
oculta muchas otras riquezas que contribuyen a
su prestigio.
Su sector salvaguardado
de 60 Ha., uno de los primeros de Francia, invita
al visitante a descubrir de nuevo el pasado, con
sus casas a base de piñones, sus tortuosas
callejuelas, cuyos nombres evocan la edad media,
sus lavaderos, antiguos puentes de piedra y colinas
que ruedan hacia el Eure, cuyas orillas invitan
al paseo.
En Chartres, el arte
de la vidriera es omnipresente: vidriera antigua
con la Catedral y las iglesias Saint-Pierre y
Saint-Aignan, pero asimismo vidriera contemporánea
con numerosas exposiciones en el Centro Internacional
de la Vidriera.
|
|
El visitante quedará
igualmente seducido por las numerosas curiosidades
que rodean al santuario mariano: el museo de las
Bellas Artes, el Conservatorio de la Agricultura,
la Casa de Picassiette, la Casa de la Arqueología,
el Museo Departamental de la Escuela, el Museum
de Ciencias naturales y de Prehistoria, el Granero
de la Historia…
Numerosas citas puntúan
el año de animaciones y convivialidad:
las Tardes Estivales de Chartres, la Fiesta del
Agua, el Festival Internacional de Órgano,
los Sábados Musicales, los Encuentros Europeos
del Acordeón, las Artesanales, el salón
de los Anticuarios....
Sin olvidar que en Chartres,
el arte de vivir se conjuga también por
el arte del buen comer: paté de Chartres,
cerveza de Chartres, mentchikoffs y cochelins
son sus especialidades. Algunos restaurantes proponen
también puchero de gallina, en recuerdo
de Enrique IV, el único rey de Francia
que fue coronado aquí.
|